La llamada “IA física” comienza a perfilarse como un punto de quiebre para la industria aseguradora en América Latina. De acuerdo con Capgemini Research Institute, la evolución de la robótica (de la automatización a la acción autónoma en entornos reales) abre una ventana de valor tangible para las empresas, incluyendo a las aseguradoras, que podrían transformar desde la evaluación de riesgos hasta la gestión de siniestros.
Señalan que esta tecnología ya transita de la fase experimental al impacto empresarial, impulsada por avances en modelos de inteligencia artificial, simulación y conectividad. En este contexto, surge un ecosistema donde robots, datos y algoritmos se retroalimentan, mejorando su desempeño en campo.
Para el sector asegurador, esto se traduce en nuevas capacidades como inspecciones automatizadas, evaluación de daños en desastres y operaciones en entornos de alto riesgo, con mayor precisión y menor exposición humana.
En América Latina, donde los eventos catastróficos y la presión sobre costos operativos son constantes, estas soluciones podrían fortalecer la resiliencia del sector, acelerar la atención de reclamaciones y mejorar la suscripción técnica mediante datos en tiempo real.
Sin embargo, el salto a escala aún enfrenta barreras relevantes. La falta de madurez tecnológica, la incertidumbre sobre el retorno de inversión y la resistencia social (especialmente en el caso de robots humanoides) siguen frenando su adopción.
Aun así, la la IA física no sólo promete eficiencia, sino una redefinición operativa del seguro. Su adopción responsable, con supervisión humana y enfoque en seguridad, será clave para que América Latina capitalice esta transformación sin amplificar brechas tecnológicas o regulatorias.