Liderazgo adaptativo


El sector asegurador en Costa Rica se encuentra ante el reto de evolucionar desde una gestión técnica tradicional hacia un liderazgo humanista y ágil. Ante la irrupción de la inteligencia artificial y los millennials, la industria debe simplificar procesos y reconectar con su propósito social

El sector asegurador costarricense se encuentra en un punto de inflexión donde la velocidad del cambio tecnológico y las demandas sociales superan la capacidad de respuesta de los modelos tradicionales.

Actualmente, existe la percepción de que muchas organizaciones están siendo lideradas bajo esquemas pensados para un mundo que ya no existe, un entorno donde las estrategias se planificaban a cinco años y la jerarquía técnica prevalecía sobre la agilidad comercial.

Uno de los mayores desafíos actuales, señalaron, es la convivencia de cuatro generaciones distintas dentro de las compañías, cada una con sensibilidades y formas de comunicación divergentes. Mientras los líderes con mayor trayectoria han sido formados en la rigurosidad técnica, los millennials y las generaciones emergentes demandan un lenguaje digital, corto, fácil y sencillo.

La incapacidad de hablar este nuevo idioma representa un riesgo, pues se estima que hay cerca de 1,800 millones de ciudadanos —incluyendo una vasta población en América Latina— que requieren servicios financieros inclusivos, pero que no encuentran en el seguro tradicional una respuesta a sus necesidades.

Para enfrentar este escenario, el liderazgo debe reinventarse bajo tres pilares fundamentales: el ejemplo, la confianza y la flexibilidad. No es suficiente con formar gestores que apliquen instrucciones o normas técnicas de manera reactiva; se requiere el desarrollo de líderes capaces de tomar decisiones, asumir riesgos y dibujar el futuro de la organización.

Como se discute en el sector, el líder debe administrarse a sí mismo, antes de intentar administrar a los demás, lo que implica un profundo autoconocimiento y la capacidad de escucha activa para entender, tanto al personal interno, como al cliente final.

La tecnología, y específicamente la inteligencia artificial (IA), no debe verse como un sustituto del juicio humano, sino como una herramienta para potenciar la eficiencia. No obstante, la estrategia exitosa será aquella que logre ser mixta: unir lo tecnológico con lo humano e incorporar disciplinas como la neurociencia, que hasta ahora han sido poco exploradas en el diseño de estrategias de seguros.

Esta hibridación, argumentaron los expertos, permitirá que las pólizas dejen de ser documentos estáticos y tediosos para transformarse en experiencias dinámicas que se anticipen a las preferencias del consumidor, al estilo de plataformas como Netflix o Spotify.

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