Aunque la temporada atlántica de huracanes 2026 se perfila con una actividad inferior al promedio, los riesgos para América Latina siguen siendo elevados.
De acuerdo con Marsh, un solo huracán de gran intensidad puede provocar graves afectaciones humanas, económicas y a la infraestructura crítica en países altamente expuestos como México, las naciones de Centroamérica y el Caribe, por lo que llamó a fortalecer la prevención, la resiliencia y la gestión integral del riesgo.
La consultora destacó que los principales riesgos para la región se concentran en las zonas costeras, donde se ubican puertos, aeropuertos, hoteles y corredores logísticos estratégicos.
Además de los daños materiales, los ciclones pueden interrumpir cadenas de suministro, afectar el suministro de energía y agua, paralizar a miles de pequeñas empresas y retrasar la recuperación económica de los países afectados.
Ante este panorama, la firma recomendó que gobiernos y empresas incorporen la gestión del riesgo climático como parte de su estrategia de negocio, reforzando la infraestructura crítica, los planes de continuidad operativa y los sistemas de alerta temprana.