El sector asegurador se enfrenta a una época llena de dinamismo y muy cambiante. En AM Best consideran que las afectaciones que acusará la industria del seguro provocadas por la COVID-19 no serán graves, aunque reconocen las importantes enseñanzas que la enfermedad dejó para las instituciones. Por lo tanto, es muy conveniente que éstas acepten sin mayor resistencia que el futuro operativo del seguro pasa por fusionar lo mejor del mundo físico con lo mejor del digital

La COVID-19 creó desafíos económicos de gran alcance y una incertidumbre enorme en América Latina. Si bien la consecuencia final de la pandemia aún está por verse, la coyuntura de emergencia sanitaria sacó a la luz el grado de preparación con que cuentan algunas compañías de seguros para operar con eficiencia en condiciones exigentes y adversas.

El incierto efecto de la COVID-19 probablemente tendrá una repercusión larga debido a algunas disputas legales que se suscitarán en el terreno del seguro. Además, en regiones como la latinoamericana, la desconfianza de los inversores, la caída del gasto de bolsillo y la huida de los grandes capitales hacia terrenos donde el evento pandémico se ha controlado es la nueva realidad económica que tendrá que sortear la industria aseguradora.

A pesar de ese complejo escenario, el sector mostró una vez más una capacidad financiera muy sólida, una reputación intachable, así como una actitud de franca adaptación ante el desafiante entorno de mercado. Por ese motivo, la recuperación de la industria será paulatina pero constante e indefectible, afirma Carlos de la Torre, director senior de Operaciones y Desarrollo de Mercado en AM Best América Latina.

El Asegurador Latam charló en exclusiva con De la Torre, quien ofrece una lectura amplia y minuciosa de los sucesos que el sector asegurador enfrentó durante la coyuntura sanitaria producida por el nuevo coronavirus. Nuestro entrevistado también describe los aciertos y lecciones que deja este evento para una industria que busca evolucionar en una época marcada por la tecnología. La industria hoy busca con afán este cambio hacia una operación más tecnologizada y automatizada para estar en una posición adecuada y de esa manera optimizar la suscripción de los riesgos y continuar atrayendo al capital.

Carlos de la Torre: De cara al 2021 prevemos una recuperación lenta pero paulatina, en lo que se refiere al volumen de primas en el sector seguros. A su vez, creemos que se registrará un endurecimiento del mercado, por lo que algunos precios quizá acusen una pequeña alza.

El Asegurador Latam (EAL): Desde el punto de vista de AM Best, ¿cómo califica el desempeño operativo de las aseguradoras durante la COVID-19?

Carlos de la Torre (CT): La pandemia fue un golpe que sorprendió a la industria aseguradora con la guardia abajo. En tal sentido, ninguna de las compañías imaginó enfrentarse a un escenario similar.

Por lo anterior, nuestra lectura del sector en América Latina es que, en primer lugar, debe prepararse para afrontar una cascada de siniestros asociados a pólizas que hasta ahora no se han utilizado activamente debido al confinamiento social provocado por la nueva cepa vírica.

Además, el cliente también espera que en el corto plazo los precios de las primas sean más accesibles, de modo que estén acordes con los tiempos de borrasca económica que hoy se viven en toda la región latinoamericana.

Por si esto fuera poco, pronosticamos una contracción en la colocación de primas de entre un 10 y 15 % en América Latina. Sin embargo, no apreciamos un deterioro considerable en lo que respecta a la rentabilidad de las instituciones porque, a pesar de que éstas tendrán menos ingresos, podrán mitigar tal circunstancia con importantes ahorros por concepto de gastos administrativos y siniestralidad.

EAL: ¿Identifican en este enrarecido contexto algún tipo de amenaza que pueda obstaculizar el proceso de calificación que ustedes llevan a cabo como firma?

CT: Dentro de nuestra metodología, todas las calificaciones se realizan siempre tomando en cuenta variables con niveles máximos de estrés.

Cabe señalar que durante la contingencia sanitaria hicimos este tipo de evaluaciones con mayor rigor; no obstante, los resultados que se obtuvieron nos permiten proyectar que las compañías no se verán tan afectadas por los embates de la COVID-19.

Insisto: el volumen de primas sufrirá una caída, pero la frecuencia en factores como la siniestralidad balanceará la ecuación en términos de rentabilidad. Además se deben tomar en cuenta otras variables, como el tipo de cambio. Por consiguiente, la fluctuación monetaria puede arrojar ganancias, sin perder de vista que la reducción en los gastos administrativos gracias a la implementación del teletrabajo también tendrá un efecto positivo en el desempeño de las compañías, lo que se traducirá en una ventaja operativa.

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